Falta y Resto deleitó con un adelanto del carnaval de Montevideo, pero en San Telmo
La murga uruguaya Falta y Resto, una de las de mayor presencia y arraigo entre los porteños, mostró este sábado por la noche en La Trastienda Club un adelanto de lo que será su espectáculo en los carnavales montevideanos, en una actuación plena de humor que le sirvió para entusiasmar a un público que acompañó con vehemencia las dos horas de show.
"Carnavalazo 2012" es el nombre de la puesta en la que la Falta ficciona una competencia de las clásicas de Montevideo, esta vez entre La loca del 19 y Los eternos cachafaces, dos murgas bien distintas, una vanguardista y jugada, y otra más tradicional y medida.
El espectáculo que la murga presentó en el clásico local del barrio de San Telmo constituye un verdadero desafío porque los integrantes de la Falta deben hacer varios cambios de ropa y entradas y salidas del escenario para convertirse alternativamente en "La Loca..." y en "Los cachafaces", lo que obliga a nexos bien resueltos entre una y otra pasada.
En esos intermedios, se lució "Menecucho" -basado en un personaje real de Piedras Blancas e interpretado por el comediante Orlando Da Costa- que lanzó una y otra vez versos con "Cristina y el Pepe" como protagonistas.
En alguno se ironizó sobre el tren inaugurado entre Pilar y Paso de los Toros, "que salió hace seis meses y llegó recién". Y en otro se habló de cómo la alianza Cristina-Mujica-Hugo Chávez-Evo Morales-Dilma Rousseff "le rompe las bolas a (Barack) Obama".
En el contrapunto de una murga contra otra, a La loca le tocó la más ácida crítica y lo avisó desde su primera canción, cuando advirtió que llegó "para cantarle las 40 al gobierno", porque "hay parte del pueblo que no aguanta más".
A "Los cachafaces" le correspondió después sentar postura: "conviene andar bien todos, pase lo que pase". Y acepta que hay que "cuidarse con las cuartetas, aunque nos tilden de caretas".
Los innovadores de La loca lo son a tal punto que se permiten luego una cumbia, con su pasito y sus brazos arriba, como en ciclo de televisión de sábado, y en su réplica, los tradicionales "cachafaces" cuestionan la "profesionalización" de los carnavales, con conceptos como "pobre Rey Momo, que hasta ayer era bardero/ el progreso le hizo mal".
Bajo la eterna batuta de Raúl Castro -director, letrista y alma máter de La Falta-, los quince murguistas bailaron apretados en el escenario, jugaron sus voces en distintos planos y se mostraron aceitados en sus entradas y salidas, acompañados por una sobria puesta de luces.
Quizá las más ácida y dura crítica de la noche haya estado en el cuplé "La casa de los chascos", que La loca del 19 canta promediando el show, en el que publicitan "planes de gobierno que no se cumplen, Cascos Azules que violan al primero que pasa (por un caso en Haití protagonizado por militares uruguayos) e impuestos al agro, mientras los latifundistas hacen plata".
A sus rivales de Los cachafaces les tocó volver al tono costumbrista con "Aflojale vieja", un recopilado de los tics clásicos de madre, y con un llamado a "salvar el boliche de la esquina, para seguir tomando de garrón".
Por su parte, los modernos de La loca hicieron después una jugada defensa de la educación como "el único camino de América Latina" y reivindicaron la lucha de los estudiantes de Chile durante el 2010 en favor del fin del lucro en el sistema educativo.
Para el final quedó un cruce directo entre ambas formaciones, el momento más lucido, con máscaras de una y otra murga, ritmo intenso y las acusaciones más divertidas: a La loca, por "intentar ganar minas posando de revolucionarios" y confundir "militancia con laburo"; y a Los cachafaces, por "currar en Argentina con canciones viejas" y por ser "comunistas arrepentidos".
Algo de eso de las "canciones viejas" vino después, cuando se supo que la competencia entre los modernos y los clásicos no tendría ganador, porque "esta historia no tiene final". A la hora de los bises llegaron "Despedida del gran tuleque", "Colombina" y "Adiós juventud" (las tres de Jaime Roos).
Y para el cierre del show -según destacó Castro, el número 150 en La Trastienda- quedó la retirada con la que la formación se despidió de los carnavales del 2007: "que nuestras lágrimas rieguen flores de esperanza/y ese llanto de añoranza germine en marcha triunfal/para volver en febrero a cumplir esta promesa: Falta y Resto a la tristeza/hasta el otro carnaval". Seguramente será así. O antes.