Michanie, que estudió cine y televisión en Alemania por más de una década y ya fue conocida aquí hace tres años por "Licencia Nº 1", un seguimiento a la boxeadora La Tigresa Acuña, asumió esta vez un desafío mucho más comprometido.
A partir de diferentes entrevistas a personas que decidieron elegir al pueblo judío como propio, Michanie arma una estructura coral que registra, en Argentina e Israel, el intento por entender sus motivaciones más profundas.
La cineasta también expone las preguntas que cada uno de ellos se hace a la hora de aceptar nuevas reglas, los desafíos que para cualquiera que no lo hizo por nacimiento significa abrazar el judaísmo según una sentencia de Sholem Aleijem cuando afirmó "Qué difícil es ser judío".
"En el resto del mundo y en la Argentina también hay muchas personas que se convierten al judaísmo y a partir que tomo conocimiento de que hay quienes lo hacen, como directora y judía sentí la necesidad de conocerlas", explica Michanie.
"Me pareció importante llegar a esas personas que aceptaban voluntariamente ese camino y descubrir los por qué, sobre todo cuando la religión judía no busca fieles, incluso pone obstáculos a quienes quieren acercarse a ella", explica la realizadora.
"Entendí que se trata del sentido de su existencia, construyen el sentido a partir de que encuentran el judaísmo, un sentido de la existencia que es superador y que en una religión tan perseguida y hostigada a lo largo de sus cinco mil años de historia, un deseo tan profundo permite trascender todo eso y elegir ser judío", dice.
"Mientras hay judíos originales que ocultan su condición y tratan de no exponerla, hay otros que -a pesar de todo- deciden sumarse a esta religión, asumir ese sacrificio de superar la ignorancia y el rechazo de su entorno, y a la vez enfrentar el rechazo, la crítica y la ignorancia del entorno al que quieren pertenecer", insiste.
Según Michanie, "en ninguna otra religión existen tantas reglas para ser admitido, no obstante eso depende de las corrientes porque cada una tiene su visión y su postura, cada grupo las adapta según su conveniencia y eso crea una complejidad interesante de exponer".
Para la cineasta, "la certidumbre interior de cada uno es la que vale y es la que los hace sortear todos esos obstáculos y estar orgullosos de ser judíos y decirlo, y lo interesante fue encontrar no solo judíos orgullosos de serlo sino que lo dijesen, como lo hacen en mi película, frente a una cámara".
"Fui buscando gente dentro de las distintas corrientes y no fue sencillo, porque primero había que trascender una instancia institucional, después llegar a las personas"fue complicado, hubo muchas idas y venidas, y tuve mi propio camino al tratar de encontrar los testimonios que duro tres años y medio", recuerda.
Michanie reconoce que para ella el tema de un documental "tiene que ser algo que realmente valga la pena, ponerle el corazón, más cuando se trata de una producción independiente de las reglas del mercado, pero aún así no quise hacer un documental didáctico y no es necesario ser judío para entenderlo".
"Para llegar a las personas uno necesita tiempo, que confíen, y muchos piensan que es sencillo abrir la puerta y registrar lo que digan directamente, y eso no es cierto, eso requiere un tiempo que no se puede establecer en un guión, ni por mí ni por ellos".
Frente a la posibilidad de modificaciones en un documental de cierta complejidad, la directora confiesa que "tuve que hacer un cambio sustancial del proyecto inicial ya sobre la marcha, y lo que en su momento me parecía una pérdida terminó resultando una ganancia, con personajes que enriquecieron el trabajo".
"Hay mayor respeto a los vaivenes del género de parte del Incaa y esto se vio durante los últimos años al cambiar algunos puntos de las reglas de juego, para que todo sea más flexible, que los tiempos de producción y realización de un documental no pueden ser los mismos que los de una ficción, y eso es importante", completa su idea a propósito del esfuerzo que significa este tipo de obras.
"La difusión de un documental no se alcanza con su exhibición en salas, y lo que en este sentido queda es la actualización de los espacios de exhibición al formato digital y multiplicarlos, que sean más pequeños, porque lo que sí ocurrió en estos años es el crecimiento de la producción de documentales", concluyó.
Fuente: Télam